TODAS LAS IMÁGENES DE LOS EGRESADOS 1978 !

Se creó un nuevo espacio, especialmente dedicado a las imágenes, fotos y videos de nuestro Grupo de Egresados.
Si querés verlas, lo único que tenés que hacer es clickear acá:


No tenés que buscar nada en ningún portal, ni navegar ni nada, a un click con el mouse, estás de todas esas hermosas imágenes que siempre quisiste ver, y que a partir de ahora, ya son tuyas.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Nunca me lo hubiera imaginado...


Es cierto, la vida te da sorpresas... hace ya unas semanas atrás, estaba yo en el súper, eligiendo algo que quería comprar, cuando se me acerca una señora de unos setenta años... y me dice: "yo a vos te conozco..." La miré mientras ella estaba justo frente a mi, y a pesar de esforzar mi memoria, no pude sacar de dónde podría yo conocer a esa mujer. Estaba seguro que se trataba de una confusión, porque si algo no me ha fallada nunca, justamente fue la memoria. Recuerdo detalles que yo mismo me asombro de lo que se guarda "en mi cincuentenario cerebro". Sin embargo, cualquier esfuerzo para recordar esa persona, eran por completo infrutuosos.
Me dijo: me acurdo cuando salían del José Hernandez, todos juntos, recurdo también a un muchacho alto que le decían "el mego" o algo por el estilo... yo siempre los veía desde mi casa, e inclusive también los oía charlar... (en este punto, mi asombro era más abultado que mi propia edad) - me refiero a la edad "cronos", no la real, porque aún sigo teniendo 17, tal vez 18 años... -
Yo vivo en la esquina de A. del Valle y Bucetich... la casa blanca de la esquina, con la pared bajita del jardincito... Era la casa en donde nos juntábamos para deliberar a dónde iriamos después del colegio, o donde nos juntábamos unos minutos antes de entrar, sentados en la parecita de su jardincito....
La señora escuchaba nuestras risas, todo lo que decíamos, nos reconocía a todos... luego me dijo también que se acordaba cuando yo pasaba con mi madre por su vereda (totalmente cierto, íbamos a comprar al mercadito "Los cuñados" de Olindo Servis).
Nunca me hubiera imaginado que nos miraban de lejos, y tuvieron que pasar más de treinta años para enterarme de eso, y de pura casualidad...

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viernes, 30 de julio de 2010

El Norte, el Sur y todos juntos una vez más

Teníamos que coordinar muy bien todo. Era una apuesta bien difícil. Debíamos conjugar a Tucumán, Mar del Plata, Bariloche, Caleta Olivia y Estados Unidos de Norte América, para que se generara una gran reunión de ex egresados.
Sandra Tou pudo venir desde la costa atlántica, y José Luis Conde desde "el jardín de la república" juntamente con Marcelo Orlando Carrizo desde las tierras "pinguinescas", aunque Zaretti y Giancaspro no pudieron concurrir.
De todos modos, fuimos más de 20 los amigos que nos juntamos en la casa de Mercedes Bott (Las tres Marías) y vivimos unas horas verdaderamente maravillosas!
En el Blog de Imágenes de los Egresados, vas a poder ver a todos los que fueron, en fotos y en video. Lo único que tenés que hacer es pinchar acá!
FOTO: José Luis, su pequeña hijita, su esposa, Chacho, Pitula y Carrizo.

viernes, 18 de junio de 2010

Todo lo que pasamos

Durante nuestra maravilloso paso por el secundario pasamos momentos inolvidables, que inclusive formaron a las personas que hoy somos. Haber finalizado esa etapa, en principio, para todos nosotros fue una pérdida enorme. Creímos que con el final de la secundaria se terminaban también los días plenos de felicidad. El ingreso a la universidad, el primer trabajo, el matrimonio de juventud todo eso también nos dio felicidad enorme, distinto a todo lo que fue la secundaria, pero con miles y miles de instantes repletos de placer. Los casamientos y el título terciario nos formaron ya como adultos "re jóvenes", con obligaciones más complejas de las que teníamos a los 16 años... nuestra época de oro. Algunas pérdidas, y varios fracasos con otras perdidas más, nos sacudieron en el intento de forjarnos como adultos, cambios laborales, cambios de domicilio, de estado civil e inclusive de religión, nos moldearon lenta pero constantemente con la esencia que nos impulsó desde el principio.
A más de treinta años de aquellos tan pero tan dulces tiempos, al ver hacia atrás podemos regocijarnos de los tiempos que nos tocó estar juntos, y recordamos también con tristeza a todos aquellos que ya no están presentes, las cosas que hacíamos y que ya no podemos hacer, los momentos de los años 70, y todo eso y más, como perdidas irrecuperables. Tal vez lo sean, pero todo esto es lo que hizo que hoy seamos como somos. Con nuestras familias, nuestros hijos, nuestros hogares formados a partir de una juventud maravillosa de verdad... somos los que hacemos y fuimos lo que el corazón nos fue marcando latido a latido durante nuestra adolescencia.
Ya estamos grandes, rumbo a los cincuenta años. Cuando hablo con algún pibe de 15 años, y le cuento que ayer nomás terminé la secundaria no me puede creer... y sin embargo yo lo siento así.
Si hoy la vida nos hizo llegar hasta donde llegamos, debemos dar las gracias

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domingo, 23 de mayo de 2010

El Sol del 25 viene asomando...

Todos esos 25 de mayo de aquellos años 70, fueron tan distintos a los actuales! Recuerdo el frío tremendísimo de aquellas fechas, para colmo se conjugaba siempre con días nublados, típicos en esos inviernos setentistas. Pantalones de corderoy, camisetas de mangas largas, camisas, pulloveres gruesos bugandas guantes y blazers, todo era poco para mitigar el intenso frío de aquellos días... y claro, teníamos que ir al colegio (no como ahora que faltan) y bien temprano, para izar la bandera, y cantar el himno nacional, con la rectora haciendo un discursillo alusivo al tema. Nadie la oyó jamás ni medio! Aún la recuerdo, allí parada con su sacón azul, leyendo una o dos o tres hojas... tal vez fueron 20 o sólo una, nunca tuvo importancia, ni el discurso ni tampoco ella... no?
Recuerdo bien, cómo Benitez cantaba gritando, y nadie le podía decir nada, porque pensaban que era euforia patriótica, y en realidad, El Benito, le hacía caso a Nora que nos decía que cantáramos con ganas, bien alto... bueno El Beno lo hacía, y no era el único, también otros dos o tres, pero no con tanto "patriotismo como él. Así pasamos nuestras fiestas patrias en el colegio, durante aquellos gloriosos años en que compartimos todos juntos la secundaria, la mejor época de nuestras vidas.

lunes, 19 de abril de 2010

Recuerdos sin rencores

En noviembre de 1978, como todos sabemos, fue mi cumpleaños. En casa se hizo una gran fiesta a la que concurrieron casi todos, seguramente vos que ahora estás leyendo estas líneas, te acordarás bien de esa noche.
Tuve la suerte de poder sacar algunas pocas fotos de mi cumpleaños, y a la semana siguiente, las llevé al colegio, para que la pudieran ver todos, incluidos los que no fueron. Claro, las fotos fueron pasando de mano en mano, hasta que, llegaron a la profesora de literatura Zulema Silva. Las miró a todas, con cierta "sonricita"y cuando llegó a la última dijo: "cómo, éste (por mi) se lleva materias y además le festejan el cumpleaños..." y la verdad que me molestó bastante ese comentario, y sobre todo con el tono en que lo dijo.
Lógicamente, quien de nosotros no tuvo algún entredicho con algún profesor o algún episodio poco feliz con alguien de colegio? Me parece que todos, de algún modo algo nos hizo sentir mal por aquellos años, pero a más de 30 de haber terminado, las cosas se ven de otra manera.
El año pasado obtuve el teléfono de la señora Zulema, y la estuve llamando sin resultados, quería invitarla a una de nuestras reuniones.
Ella también es parte de aquella hermosa historia.

miércoles, 14 de abril de 2010

Otra Efemérides más...

Marzo de 1979... no fue otro marzo más, sino que, fue la última vez que entraría al colegio como alumno, con mi uniforme, y por primera vez, con miedo.
Para ese mes, de aquel año 79, tuve que ir a rendir las dos últimas materias que me habían quedado previas, Geografía y Matemática... por supuesto, "la cordobesa" sería la presidenta de mesa... todo una garantía... y Dios, junto a todo el universo entero, estuvieron a mi favor, porque pude rendir bien ambas materias. Me despedí de los pocos compañeros y otros alumnos que habían ido a rendir, y volví a casa sin haber arreglado encontrarme con alguien, sin promesas de juntarnos en la casa de alguien, simplemente salí por la puerta principal, a principios de marzo de 1979.

Pocos días después, iba a trabajar a la mañana temprano y pasé por la puerta del colegio como tantas otras veces durante los cinco años de la secundaria, y ya desde una cuadra antes divisé a las chicas con sus guardapolvos blancos y los pibes con el blazer azul, y entre ellos ninguno de nosotros. La enorme melena anaranjada de "La Basa" que se veía desde dos cuadras no aparecía, ni el grupito que se juntaba en la estación de Castelar para ir juntos al cole...
Cuando pasé justo por la puerta del cole, Magdalena, estaba haciendo entrar a los pibes que iban llegando, y al verme me saludó displicentemente con un chau chau moviendo la manito a manera de despedida, mientras se daba vuelta para irse hacia dentro.
Tristeza es poco, algo de angustia, y mucha pero mucha bronca. Yo debía seguir mi camino, mientras que todos ellos entrarían al lugar en donde viví una parte importantísima de mi vida.

Pasaron algunos años, hasta que pude volver a pasar por la puerta del José Hernández, nunca más como antes, nunca.

jueves, 25 de febrero de 2010

Cómo olvidarla?

En la primera reunión del corriente año, como en la primera del año pasado, la hicimos en la casa de Mercedes.
Allí, a las "Tres Marías" comenzamos a ir desde 1975... en una época memorable, maravillosa de nuestras vidas.
Allí, en la calle Villa de Luján, estaba nuestro principal punto de encuentro, en donde además de ser recibidos de buen agrado, nunca nos faltó cariño y apoyo a cualquier iniciativa.
Don Oscar y Pitula, los papás de las chicas, Graciela, Mer y María del Carmen, eran también parte del grupo, y ellos nos hicieron parte de "su grupo", ya que cuando nosotros llegamos a ese hogar por primera vez, la familia Bott tenían amigos y un circulo muy importante de vecinos y allegados personales, entre los cuales nos fuimos sumando. Mejor dicho, nos sumaron como amigos de toda la vida. A nosotros vienen miles y miles de recuerdos imborrables, y hoy nosotros, los traemos nuevamente como si fuera ayer no más...

domingo, 13 de diciembre de 2009

Efemerides IV

Las Fiestas, en aquel diciembre de 1978... se parecieron mucho a las que pasamos juntos en años anteriores: brindábamos en nuestros respectivos domicilios, y luego El Malo, nos pasaba a buscar, para ir casa por casa a brindar nuevamente con nuestros compañeros y amigos.

Los brindis se multiplicaban por cinco, por diez... en fin, por la cantidad de amigos que visitábamos para Navidad y Fin de año. El punto final del recorrido: la casa de Mercedes, de otra manera no podía ser...

Recuerdo que el padre de Alberto ya había comprado una camioneta, y los que íbamos en la caja, al pasar cerca de alguna reunión familiar, sobre todo para fin de año, levantando las manos gritábamos: "...chupáme un huevo..." y la gente que estaba festejando contestaban: "Feliz año nuevo"! - momorable - por los siglos de los siglos.

La única diferencia, es que justamente ése, sería el último año que saldríamos de ronda como lo veníamos haciendo en los últimos años. Cuando nos despedimos, en aquella madrugada del 1ro de enero de 1979, quedamos que nos encontraríamos en poco tiempo.

Algunas cosas nos cambiaron un poco... compromisos, casamientos, mudanzas, hijos, separaciones y todo esto, mientras las hojas del tiempo, y del almanaque se iban cayendo lentamente, año tras año, mes a mes, día tras día... Creo yo, que no teníamos mucho tiempo, en general para nada, y menos para nosotros, los de ayer. Y creo también que en este sentido, nos equivocamos. Deberíamos haber parado un poco, parar el mundo que nos hacía girar y pensar por unos minutos, mirar desde adentro e intentar encontrarnos, a nosotros mismos. Intuyo que muchas cosas hubieran cambiado, que muchas que nos pasaron, no nos hubiesen ocurrido, y nos hubiesen pasado otras...

Algunos, nos volvimos a ver, pasado cierto tiempo. Aunque debieron pasar diez años, para volver a estar juntos nuevamente por primera vez desde 1978, y más de 30 cuando nos vimos casi todos en la casa de Mercedes el 30 de mayo de 2009.



sábado, 12 de diciembre de 2009

Efemerides II: Las últimas horas en las aulas.



Los exámenes de diciembre, piadosamente nos engañaron, nos hicieron creer que aún seguíamos en el cole, que eramos parte de aquella maravillosa historia de cinco años y de miles y miles de capítulos.
El primer examen, duró poquísimo. Recuerdo que fue el de Anatomía. Los profesores estaban re cansados, y lo primero que hicieron fue darnos dinero para ir a comprar facturas, a ellos les sirvieron un té, y entre factua y factura fue pasando el durísimo examen... todos aprobamos...nadie se quería ir.
Vinieron otros exámenes, no todos con la misma suerte, pero siempre con las mismas expectativas: nos podíamos sentar en los mismos pupitres (que palabra antigua, no?)ver las mismas paredes, seguir estando un tiempito más...
Algunos que no tenían materias para rendir, con el pretexto de ir a ver a los que sí teníamos que dar los exámenes, también fueron al colegio, unos entraron otros se quedaron en la puerta esperando la salida de los que rendían...
En marzo, fue todo distinto, muy pocos rindiendo, nadie en la puerta a la espera de nuestros resultados y la terrible impresión que ya todo había culminado, definitivamente.

martes, 8 de diciembre de 2009

También la conseguimos a Luisa !

También vino ella.
Debo ser muy sincero, la encontré de casualidad... aunque creo más en las "causalidades" que en otra cosa. Hace casi un mes, volviendo a casa me cruzo con uno de los hermanos varones de Luisa, al que paro y le cuento todo lo referente a la reunión, entonces le pido el número de teléfono de su hermana, pero él no se lo acordaba, entonces le di el mío y le pedí muy especialmente que se lo diera, porque era muy importante para nosotros contar con la presencia de ella, y volver a verla después de tanto tiempo de ausencia.
Tardó en llamarme, pero lo hizo justo una semana antes del 5to. encuentro, el del brindis de fin de año. A nadie le dije nada. Y sólo se enteraron cuando llegó a la casa de Alberto Malalán, y nadie lo podía creer, era ella, la que se ponía nerviosa y no podía dar la lección si la llamaban para pasar al frente, la única, la inconfundible Luisa Picaso. Una gran compañera, de un corazón enorme.