
Las Fiestas, en aquel diciembre de 1978... se parecieron mucho a las que pasamos juntos en años anteriores: brindábamos en nuestros respectivos domicilios, y luego El Malo, nos pasaba a buscar, para ir casa por casa a brindar nuevamente con nuestros compañeros y amigos.
Los brindis se multiplicaban por cinco, por diez... en fin, por la cantidad de amigos que visitábamos para Navidad y Fin de año. El punto final del recorrido: la casa de Mercedes, de otra manera no podía ser...
Recuerdo que el padre de Alberto ya había comprado una camioneta, y los que íbamos en la caja, al pasar cerca de alguna reunión familiar, sobre todo para fin de año, levantando las manos gritábamos: "...chupáme un huevo..." y la gente que estaba festejando contestaban: "Feliz año nuevo"! - momorable - por los siglos de los siglos.
La única diferencia, es que justamente ése, sería el último año que saldríamos de ronda como lo veníamos haciendo en los últimos años. Cuando nos despedimos, en aquella madrugada del 1ro de enero de 1979, quedamos que nos encontraríamos en poco tiempo.
Algunas cosas nos cambiaron un poco... compromisos, casamientos, mudanzas, hijos, separaciones y todo esto, mientras las hojas del tiempo, y del almanaque se iban cayendo lentamente, año tras año, mes a mes, día tras día... Creo yo, que no teníamos mucho tiempo, en general para nada, y menos para nosotros, los de ayer. Y creo también que en este sentido, nos equivocamos. Deberíamos haber parado un poco, parar el mundo que nos hacía girar y pensar por unos minutos, mirar desde adentro e intentar encontrarnos, a nosotros mismos. Intuyo que muchas cosas hubieran cambiado, que muchas que nos pasaron, no nos hubiesen ocurrido, y nos hubiesen pasado otras...
Algunos, nos volvimos a ver, pasado cierto tiempo. Aunque debieron pasar diez años, para volver a estar juntos nuevamente por primera vez desde 1978, y más de 30 cuando nos vimos casi todos en la casa de Mercedes el 30 de mayo de 2009.

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