
Me llegó la hora. Me resistí todo lo que pude. Primero fue una resistencia "compadrita" que con el tiempo se fue debilitando, hasta que finalmente mi resistencia se quebró ante la casi imposible tarea de leer las líneas de cualquier diario, y mucho más aún las de un libro. La imposición del tiempo se hizo sentir con toda su fuerza, y doblegado en mis propias creencias tuve que ir al oculista, y como era de esperarse, me recomendó lentes.
Ahora, para leer utilizo lentes. Nunca jamás usé lentes, ni siquiera de sol, pero el 3 de noviembre pasado cumplí 51 años.
Aficionado a la radio, de AM claro, la lectura y la actitud proclive al aire libre y a la poca Tv, con pasión por el aroma que generosamente me brindan ciertos libros que al abrirlos regalan su paso del tiempo en forma de perfume a hojas impresas releídas por años de estanterias... de biblioteca, de madera y aire de ambiente impregandos de cientos de hojas de otros libros en similares condiciones de "añejamiento".
Pero estoy cambiando, a disgusto, pero lo hago. Casi todo lo que leo, lo hago desde la PC, en todos sus muy distintos formatos, Word, Excel, PDF, HTML y tantos otros... también leo en distintos formatos digitales desde "el celu" y para regocijo de algunos de mis amigos, hasta escribo en el "Caralibro"... un sin fin de boludeces digitales y tecnológicas en general me persiguen sin darme respiro, pero Yo soy más rápido...
Por ahora.
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