
Finalmente, y recién en la cuarta reunión, pudimos disfrutar de la presencia de Horacio Melgarejo (El Melgo) y no sólo eso, también pudimos conocer a su adolescente hijo Sergio (El Melguito) cuyo parecido con su abuela es notable.
Pasamos tantos momentos juntos en el aula, y fuera de ella! Justamente, el domingo del asadito, recordábamos cuando almorzábamos en casa. Nunca, jamás Horacio dijo esto no me gusta, sino todo lo contrario, y en algún momento, mi madre pensó en quitarle el plato temiendo que se lo comiera también! Además hicimos memoria de lo que le costó terminar la secundaria, porque aparte de ir a estudiar, Horacio debía trabajar y lo hacía junto a su padre, en trabajos de albañilería, o lo que se prenstara. No todo, y no para todos, aquellos años fueron rosas...
Pero no sólo terminó el secundario con nosotros, sino que además, vino al viajae de Egresados que hicimos en julio de 1978 a Uruguay y Brasil. Pudo vulnerar su destino, le torció el brazo a su propia historia, y si bien hoy no le sobra el dinero, puede mantener a toda su familia sin nececidad de pedirles a sus hijos que salgan a trabajar.
Durante todo el domingo fue el centro de la reunión, junto a Marcelo Carrizo, y Antonelli con su violín.
La alegría que me dio al verlo, no la podría describir ni siquiera en todo los Blogs del mundo. Estar con Horacio, y disfrutar de su sonrrisa tan pura y su gracia casi, casi adolescente, es un placer enorme.
Me pidió que al subir su foto no le hiciera FotoShop, y me dijo: Mirá Juan, "el hombre es como el Oso, cuánto más feo má hermoso..."
Firmado:
El Oso Horacio
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