Así estoy sintiendo estos encuentros. Recreos. Como aquellos días en los que el timbre nos liberaba de las obligaciones de una u otra materia (aunque algunas clases se parecían mucho a un recreo).Recreos que, como dijo Fer hace unos días, nos permiten olvidarnos de los problemas cotidianos, de nuestras obligaciones, de las complicaciones del trabajo, de la responsabilidad de los hijos o de los conflictos de las relaciones adultas.Recreos a los que llegamos de a poco y nos vamos de la misma manera, lo que permite extender los abrazos todo el tiempo necesario.Recreos que algunos continuamos "virtualmente" gracias a esta maravillosa tecnología que a muchos nos ha atrapado ¡Tesei, Toronto y Morón unidos en una charla con el Gabro y El Libro! ¿Cómo lo llamaste Gabriel, "melange virtual"?; o en encuentros intermedios (¡No saben lo rico que cocina Mercedes!)Hace un tiempo leí, de alguien que pasó una experiencia parecida, ésto: "...se congeló el tiempo y empezamos a tener la sensación de que la vida verdadera era aquella, la de estar todos juntos sin profesión ni ataduras, en la vaga y eternizada expectativa de la infancia, y de que cuanto había ocurrido y venido después de separarnos era accidental y secundario, una especie de desviación de lo natural, o de error, o acaso un larguísimo sueño que tocaba a su fin al reencontrarnos aquella noche, como si pensáramos: Este es mi lugar. Estos son mis compañeros primeros, con los que eché a andar por el mundo y con los que conviví a diario durante años fundamentales; aquí están las primeras chicas que me gustaron, mis primeros enemigos con los que me pegué en el patio para luego hacer siempre las paces; aquí están mis primeros amigos a los que procuré ser leal, aquí mi primera representación del mundo, en la que aprendí ya casi todo.”"... Allí nadie podía ser un farsante, y no había ministra ni escritor que valieran, ni médico, arquitecto, abogado, ingeniero, periodista o psiquiatra. Nadie era nada más que el que siempre fue en clase. Ellos me conocen bien, pensé, nunca podría engañarlos: todos sabemos cómo es cada uno, aquí no cabe ningún fingimiento.Y me sentí tan cómodo, tan a salvo y tan a resguardo"Y el tiempo se seguirá congelando. ¿Cuántos encuentros se suponía que íbamos a tener por año? ¿uno?. ¿dos?. Ya van tres en cuatro meses y sin terminar el tercero ya estábamos planificando el cuarto!!!!. Descansá Juancito, que ésto de aquí en más surge sin esfuerzo!!!Nos seguimos quedando con ganas de más. Y estoy convencida (o quiero estarlo) de que esto seguirá pasando (reuniones generales y encuentros intermedios con cualquier excusa, todo vale). Gracias por estos recreos, por las risas, por los abrazos, por los besos. Por la magia que estamos viviendo.Un beso enorme y hasta la próxima!!!!!!!
Viviana González, fue quien escribió estas bellísimas palabras. Lo hizo hace ya bastante tiempo atrás, y quiero que todos puedan disfrutar de este texto tan pero tan lindo.
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