
Los años de nuestra adolescencia pasaron a un ritmo algo más pausado de lo que ahora viven los chicos de esas edades, pero fuimos protagonistas en algunos casos y testigos en otros de hechos históricos que conmovieron al mundo.
A comienzos de septiembre de 1973, con apenas tan sólo 12 años, pensábamos en cómo iríamos a pasar el "día de la primavera", el 11 de ese mes, en Chile, Salvador Allende es asesinado en la Casa de la Moneda, y su Gobierno Democrático y Constitucional usurpado por el golpe de estado dado por los militares de ése país, naciendo así, una de las dictaduras más feroces de América del Sur.
Ése mismo día, más de cien mil personas (la mayoría estudiantes universitarios) se manifiestan en la Plaza de Mayo (Buenos Aires) y frente a la embajada de Chile en Argentina, repudiando el golpe.
Eran días Peronistas, Cámpora ya era presidente de los argentinos, y se esperaba el triunfal regreso del General...
Nosotros, mirabamos con miedo lo ocurrido, escuchabamos las noticias que venían de Chile, con todo el horror de imaginar lo que allí estaba pasando, sin siquiera imaginar que, en menos de tres años, aquí ocurriría lo mismo.
Ese año, no fuimos a festejar, nos quedamos en casa.

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