
Fueron 30 años de "no presencia", de recuerdos que reiteradamente volvían a mi memoria, los aromas de aquellos años, las risas, las voces... todo ese universo de anécdotas, algunas entrañablemente inocentes, otras empapadas de cariño, y todo eso junto durante treinta años, sin poderlo comentar con uno de los máximos protagonistas de esos hechos, mi queridísimo amigo Anibal Antonelli. La última vez que nos encontramos, fue el 3 de noviembre de 1978. El ya hacía dos años, que había dejado el colegio secundario, ya que, para el Conservatiorio de música de Morón, sólo le exigían el Ciclo Básico, y a el que no le gustaba mucho estudiar... luego, vinieron años de desencuentros, más los problemas que van surgiendo con la vida de adulto (qué asquerozo que es ser adulto!) los vaivenes económicos, los vaivenes personales, los "pobres triunfos pasajeros" y los cientos y miles de boludeces en las que uno "sen engancha" muy estúpidamente, atentaron una y otra vez para que el reencuentro fuera posible. Sin embargo, algo ocurrió cerca del año 2000... Pablo Crimi, me comentó que se pudo encontrar con El Antonio, y que lo invitó a cenar a su casa. Lo vió bien, aunque con algunos problemas familiares, con sus padres muy enfermos, en fín como nos ha pasado a más de uno que tiene padres de más de 80 años... luego de eso, no tuvimos más noticias de Antonelli. Intentamos llamarlo por teléfono, pero fue imposible comunicarse. Primero, "el número no pertenece a un abonado en servicio..." contestaba la fucking máquina de la Fucking Telefónica... poco tiempo después, ni siquiera eso. Yo no tenía la dirección de la casa, pero sabía que vivía en la Av, José María Paz.
En el año 2007, Pablo circulaba con su auto por ésa avenida, cuando ve cruzar a Antonelli y decide pegar la vuelta para ir a buscarlo. Pero fue inútil, ya había desaparecido. En ése mismo año, Pablo fue a buscarlo, preguntó casa por casa, pero la búsqueda también fue infructuosa.
En todas las reuniones, y cada vez que nos encontrábamos, la búsqueda de Antonelli siempre estaba presente, como tema principal. Hasta que, en este mes de diciembre, nos decidimos a ir a buscarlo juntos.
Entonces, Pablo y su hijo Flavio, y Yo, nos encontramos cerca del lugar en donde Pablo creía que vivía Anibal. El ya había ido a la casa en tres oportunidades, pero siempre de noche. Dos de ellas, durante la secundaria... y la última hacía diez años, y también de noche.
Lo estábamos buscando en el "Barrio Aeronáutico" esto es al 2700 de la Av, José María Paz.
Tocamos todas las puertas, todos los timbres, hablamos con casi todos los vecinos, y nadie lo conocía... al Antonio se lo había tragado la tierra!
Finalmente, y como último recurso, lo busqué por medio de un sitio en la Web, y me dió un nombre y una dirección: Anibal Ricardo Antonelli, Av. José María Paz al 1700... era diez cuadras antes, pero Pablo se jugaba entero que lo había visto y visitado en el Barrio Aeronáutio... Obviamente, algo estaba muy mal. O mi amigo Pablo estaba equivocado, o el informe que recibí de la Web, estaba equivocado y entonces, nuevamente estabamos en donde comenzábamos...
Al otro día de recibir el informe, fui a la casa. Toqué a la puerta de esa dirección, y asomándose a la ventana estaba mi queridísmo amigo Anibal! Sentí que el alma me volvía la cuerpo, que todo lo que rogué por encontrarlo había sido escuchado, y ahora sí iba a poder abrazarlo, después de 30 años sin vernos !
Estaba solo. Sus padres, enfermaron y marcharon antes de lo previsto.
La Navidad la pasamos todos juntos en mi casa, con mi familia, recordando cosas del colegio, charlando de política y de libros, todo igual que antes... y si bien Neruda tenía razón en su Poema Nº20: "...nosotros los de antes, ya no somos los mismo..." puedo afirmar, que básicamente, seguimos teniendo la misma pasta, continuamos con las mismas ilusiones, los mismos amores, la misma amistad.

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