
El viernes 21 de noviembre, del corriente año, aprovechando la visita a Buenos Aires de Marcelo Carrizo (residente en Caleta Olivia, Prov. de Santa Cruz) con muy poco tiempo, pero sí con muchas ganas, y nos reencontramos en el típico "Bar Tarzán", de Castelar (situado justo frente al túnel del tren, lado norte) en la calle Timbúes. No pude avisarle a muchos, sino sólo a aquellos con los que tengo un trato más frecuente. Además, no tengo el teléfono, ni los mails del resto de los pibes...
Hablamos de todo, (cevezas y pizzas mediante) de nuestras cosas particulares, de historia y de política, algo de educación y sociedad, y claro está, de nuestro paso por el Colegio Nacional José Hernández de Castelar !
También recordamos a compañeros que ya no están, apellidos de otros que estuvieron con nosotros pero que se habían extraviado en nuestra memoria, de algunos profesores, nos reimos a más no poder... Parecía que recomenzamos, en el lugar y el tiempo en donde habíamos dejado... por unos minutos, volvimos al barrio, fue muy pero muy lindo.
Carrizo me preguntó: estámos iguales, no? Y... sí... básicamente, estamos igualitos... además que, según me parece, guardamos el recuerdo de cada uno de nosotros, de aquellos años, y sin intención los trasladamos al hoy... pero sí, creo que estamos iguales... Pablo Crimi, cree lo mismo, y además agrega: los puedo reconocer perfectamente si me los encuentro en la calle... sin duda, no hay muchos aparatos como nosotros!
Nos encontramos en un muy fraternal abrazo a eso de las 20hs, y 00,45hs del día siguiente nos despedimos, Pablo Crimi, llevó a Carrizo hasta su casa paterna, en Ituaingó, y Sergio Sueiro, me acompañó hasta la mía, en el lado sur de la ciudad. Antes de llegar, pasamos por el Colegio, vimos desde afuera, el aula donde pasamos el último año, subimos por las escaleras de la puerta de entrada, tocamos la puerta metálica, y nos fuimos. Cada uno para su casa, igual que antes.
FOTO: Carrizo, Crimi, Sueiro y Fernández

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