
Desde un principio, se mostró "diferente". Sobrio, con una marcada educación protocolar que lo hacía ver como un poco más grande de lo que era, pero muy dado y simpático a la vez.
Antonelli, nos enseñó a todos de todo.
Cursamos sólo hasta 3ºer año juntos, y muchas de sus frases, y dichos han quedado hasta el día de hoy, en la memoria de todos, incluso, de aquellos que no lo conocieron. Respetuoso al máximo, a veces "solemne" pero siempre un gran tipo, "El Antonio", poco a poco, se supo ganar el cariño del aula.
Estudiaba violín en el Corsevatorio de Música de Morón, junto a Verdós, otro alumno de la división contigua. Su educaión superior e inclusive su cultura muy por sobre lo normal de aquella época, se debía principalmente a que los padres de Antonelli, eran docentes, y su influencia fue fundamental. Teniendo apenas 13 años, el ya discutía sobre "el ser y la nada..." temas filosóficos a los cuales nosotros no teníamos idea siquiera de que existieran...
En algunos casos, como el de Pablo Crimi, que también estudiaba piano, y su asomo a la música clasica era incipiente, descubrimos en Antonelli, que no sólo conocía cientos de obras musicales, sino que además, ya las había ejecutado... no dejaba de asombrarnos, en todo sentido, siempre.
Tuvimos la suerte de poder presenciar varios conciertos, que el diera en la sala de la Comuna de Morón, en los cuales no sólo mostró lo bien que tocaba, sino cómo reconocían su trabajo, cuando sonaban los aplausos a más no poder. Realmente, puedo decir que fue un lujo, conmpartir con él, tantos hermosos momentos.

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