TODAS LAS IMÁGENES DE LOS EGRESADOS 1978 !

Se creó un nuevo espacio, especialmente dedicado a las imágenes, fotos y videos de nuestro Grupo de Egresados.
Si querés verlas, lo único que tenés que hacer es clickear acá:


No tenés que buscar nada en ningún portal, ni navegar ni nada, a un click con el mouse, estás de todas esas hermosas imágenes que siempre quisiste ver, y que a partir de ahora, ya son tuyas.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Los pibes de ayer, juntos otra vez



No nos faltó nada en la secundaria. Un colegio amplio con una canchita "a cielo abierto", unos años llenos de musica, compañeros inolvidables y miles y miles de instantes que guradaríamos con alegría por más de treinta años... Qué nos íbamos a imaginar que algún día Javier se dejaría la barba y se pondría un arito... o que Fernando Zaretti abandonaría los rulitos y la flacura, y ni que hablar de Sergio Sueiro "Abogado" ni en nuestros más increíbles sueños!
Pero, el tiempo pasó, y fuimos captados por la vida, como diría Pablo:
"con estudios encima, trabajos diversos, parejas y matrimonios, hijos y separaciones, idas y vueltas, y más idas y muchas más vueltas".
La vida te da sorpresas, no hay duda, muchas son súper agradables, como la reunión del 30 de mayo del corriente año. Nos juntamos casi todos, muy poquitos faltaron. Pero nos juntamos con todas las ganas del mundo, y lo disfrutamos a más no poder. Intentar encontrarle una respuesta, al porqué tan sólo cinco años en la secundaria, hicieron que nos impactara tanto que mucho tiempo después anhelaramos tanto volvernos a encontrar, no sé si será posible, y de serlo, seguramente tendrá que ver con lo dejamos por aquellos años, y con lo que nos llevamos en aquellos años.
Lo más importante, se vivió claramente en cada abrazo y cada sonrisa.
No faltó nada.
FOTO: Javier Docurral, Fernando Zaretti y Sergio Sueiro

domingo, 13 de septiembre de 2009

Ellos también fueron parte del grupo, Los Profes



A quién viste la primera vez que fuiste al Colegio Nacional José Hernández? Yo, "me topé" con Magdalena, la portera. Qué venís a hacer vos acá? (me espetó con firmeza) Estaba siempre en la puerta custodiando la entrada de los posibles nuevos alumnos de ése año...

El otro día, pasé a verla. Vive en Castelar, a dos cuadras del Cole, y a una cuadra de Marta Agrielo (la Cordobesa, pa´los amigos), profesora (torturadora impiadosa) de Matemáticas.

Al verla nuevamente luego de tantos años, no sólo se acordó de mi: y tu mamá, cómo está? me preguntó con mucho cariño.

La fui a buscar, porque en realidad no la podía olvidar. Magdalena, y la Cordoesa, y el Profesor García, y la profe de Actividades Prácticas, la Sra. Picaso (corchito, para todo el cole) a todos ellos también los recuerdo porque fueron parte de nuestro paso por el Colegio, de nuestra historia, de nuestras vidas.

Durante esos cinco maravillosos años, tuvimos cerca de treinta profesoras y profesores distintos. Los tengo a todos en mi memoria, aunque algunos nombres se me escapan un poco...

La sufrida profesora de Música, a la que volvimos loca con nuestras "atrocidades" como canarle el Feliz Cumpleaños cada vez que ingresaba al aula, o reirnos a más no poder cuando El beno hacía ruido de vocina de auto, y la pobre mujer salía corriendo pensando que le rovaban su Citrógeno rojo... maldades incomparables... a las de hoy.

En Historia tuvimos a la Sra. Liliana Mosches, que nos hizo conocer a José Cosmelli Ibañez, un gran copiador.... digo, un gran Historiador... La profesora de Castellano, la Sra de Funes, quién nos hizo leer textos que atesoro en mi pequeña pero nutrida biblioteca, Juana Negro, la profe de Geografía que nos hizo marcar el paso, poníendo los decimales que valían algunas preguntas contestadas parcialmente, (y a la que en castigo, se le hizo más de un daño a su Fiat 600 celestito) o el profe que alguna vez frente al pizarrón le indicaba a Marta Dibello cómo se hacía un circulo perfecto, diciéndole: ...redondito... redondito... o sea, el profesor de dibujo Silva, el profesor de Historia, un grandote que vivía a la vuelta de mi casa Eduardo Emerich, que en plena clase quiso meterse la mano en el bolsillo del pantalón, pero la puso en el agujero que tenía al costado y no en el bolsillo, y se le veían los lienzos rojos... la inolvidable Sra. de Morales, la preceptora Nora, el preceptor Atilio (pariente de Emerich), Mabel Ramón, la profe de Inglés, que nos hizo comprar libros de primer nivel que nos ayudaron mucho a aprender el idioma (step to spoken english, creo que se llamában así) y lógicamente José María Seoane (Protón) el profe de Física, que nos acompañó hasta el último día, inclusive hasta la casa de Mercedes y al jugar al carnaval, el siempre transgresor Javier Docurral, le tiró un baldazo de agua... y tantos otros.

No quiero olvidarme de ninguno, y sin embargo siento que me queda mucho en el tintero... (el tintero dije, mientras escribo en una súpermoderna PC, qué antiguo soy!) porque todos fueron parte de lo mismo.

Tengo el teléfono de la Rectora, y tengo la idea de ir a verla e invitarla, o tal vez grabar un saludo para nosotros. Todos, nosotros y ellos, vivimos en el msimo tiempo, muchas cosas lindísimas, inolvidables, irrepetibles.

Foto: Agua espjo de la ciencia, recomendado por el profesor García, de Editorial EUDEBA, 4ta. Edición 1971

jueves, 20 de agosto de 2009

miércoles, 22 de julio de 2009

Habemus Gabrus

Tuvimos que esperar algunos añitos, digamos 30... para poder volver a verlos juntos.
Volver a ver inclusive el libro de actas que Pablo tiene en la mano, es que alguien (jamás diré quién fue, el que con una negra mano lo tomó prestado aquel 30 de noviembre de 1978, y menos que vive en Bariloche!) al que hoy podemos hojear y ver las firmas de José María Seoane, o la de la querida cordobesa (siempre tan didactica ella) y si bien Pablito usa lentes, Viviana dejó los rulitos por la planchita, Daniel dejó la cara limpia por el bigote, Omarcito dejó atrás el pelo cortito por la melena, Alberto el castaño claro por el gris claro, y Gabriel el castaño oscuro por el color bocha.
Pero ahí están todos, o mejor dicho, allí estamos todos nuevamente juntos, nuevamente disfrtutando de miles de recuerdos y generando otros, casi iguales... me parece que seguimos en la secundaria, cuando nos juntamos.

Los recuperamos, nos recuperaron.

Hasta el año pasado, esta foto sólo podía estar en sus sueños... pero todo es posible en la dimensión de los Egresados 1978 !!!

De buen grado Antonelli, aceptó ir a la reunión (no sabía que le regalarían un violín) y Alejandra Cuello se emocionó por haber podido hacer contacto nuevamente con el grupo, y por la rapidez en que se resolvió hacer el "ágape" para Anibal.

Los dos, se divirtieron mucho, se asombraron de todo y de todos... igual que nosotros.

Los pudimos recuperar, y nos pudimos volver a sentir como antes, como hace treinta años atrás: plenos de felicidad, llenos de cariño que nos prodigamos en cada brazo, y en cada palabra, con el futuro totalmente nuestro, para insistir en este tan calido encuentro entre ex alumnos, entre amigos de verdad.

FOTO: Marta Luján, Anibal Antonelli, Clara Candela y Alejandra Cuello.


martes, 21 de julio de 2009

Tres Generaciones unidas en el mismo abrazo


Tuvimos la suerte de conocer a Marta y frecuentar su casa para ir a estudiar con su hija... me refiero a la mamá de Marta Dibello.
Ella también es parte del grupo, y no podía faltar a esa reunión que se hizo en la casa de Martita. Ella nos cedió gentilmente su hogar para hacer la reunión en la cual volveríamos a encontrarnos no Aibal Antonelli, "El Anoteneo" y darle personalmente el violín que tuviera que vender hace más de 15 años...
Nos sentimos como en nuetras propias casas, o mejor aún, como en 5to año otra vez!!!
Lo digo por la companía de todos, porque volvimos a tomar "Coca" como lo hacíamos antes y desde ya, por la calidez que recivimos del lugar que nos recibió con tanto cariño.
FOTO: Pablo, Marta, Valeria, Mertita y Patricia.

domingo, 19 de julio de 2009

Una causa noble: El violín de Antonelli.



Teníamos que reunirnos por segunda vez en septiembre... pero Pablo tuvo la idea de intentar la búsqueda de un violín para Antonelli. De inmediato todos nos pusimos a trabajar en la tarea, y en muy poco tiempo Graciela Asad consiguió uno, y la convocatoria para adquirirlo ni bien la supieron todos, tuvo una total adhesión. Así fue como se le compró el instrumento, un atril y cuerdas nuevas para el violín.
El segundo paso:
Entregarle el violín, y debebía ser con cierta prontitud. Anibal lo nececitaba muchísimo, tanto para volver a ejecutar un isntrumento, como parte de su terapia de recuperación. Entonces se dicidió hacer una muy breve y pequeña reunión para darle sus cosas.
Pero esta tan noble causa, impactó muy fuerte en todos, y la reunión en la que deberían haber ido no más de 10 Egresados 1978, se nos fue de las manos y fuimos casi todos.
Temíamos que el impacto emocional que recibiera Anibal, fuera demasiado fuerte y lo "desestabilizara" como algunos ya habían advertido, teniendo en cuenta la patología que padece.
Gracias a Dios, no pasó nada que tuvieramos que lamentar, sino todo lo contrario: nos encontramos con un Antonelli dado con todos, muy alegre de participar de la reunión y absolutamente consustanciado con el grupo.
Tuvimos también la enorme alegría de "recuperar" a Alejandra Cuello, Omar Nicolosi, Daniel Gallelli y la frutilla del postre: Gabriel Giancaspro que vino de USA hoy a la mañana, y por la tarde fue a vernos.
Tuvimos una ausencia muy pero muy importante, la de Marina Giancaspro, que puso el alma por el tema Antonelli. Aunque ya la podremos ver en septiembre.
Tuvimos suerte en la vida. Nos conocimos hace más de treinta años, y nos seguimos viendo con el mismo placer que en aquellos queridos años setenta.
FOTO: El Antoneo recibiendo el violín

viernes, 17 de julio de 2009

Excusas para continuar con la amistad



Volvimos al mismo lugar. Tal vez, nunca lo dejamos del todo... y reencontrarnos no fue más que la continuación de lo que pasamos todos juntos en los cinco años que estuvimos compartiendo las mismas cosas, algunos años más tarde.

Utilizamos cualquier motivo para estar juntos fuera del colegio. Entonces ibamos a la casa de alguien a estudiar, o a ayudar a alguno que no entendía tal o cual materia, o nos juntábamos para recaudar fondos para el viaje de egresados... todo para vivir más y más ese tan cálido sentimiento de la amistad, y del compañerismo.

Hoy es casi lo mismo. El domingo 19 de julio, nos vamos a reunir con la excusa de entregarle el violín a Antonelli, y de hecho lo vamos a hacer, pero además, nos vamos a encontrar nuevamente con el mismo entusiasmo con que lo hacímos antes, con que lo hicimos el 30 de mayo de este año, y me parece que vamos a preseguir con una enorme cantidad de encuentros, porque cada vez somos más, y seguimos esperando encontrar hasta el último de los compañeros que estuvieron con nosotros.

Nos vemos el domingo 19, no te olvides de llevar el cuaderno de comunicaciones...

FOTO: Alicia Dacosta Torres, una de las primeras en ser convocada a la reunión y una de las primeras en llegar

jueves, 18 de junio de 2009

Las medidadas del tiempo.


Cuando me tocó votar por primera vez, lo hice en 1983. Me comprometí (por primera vez) en 1985, y recuerdo muy bien que mi padrino "Coco" falleció en el año 1991.
De grande, digamos, comencé a medir el tiempo de una manera completamente distinta a cómo lo hacía en mi infancia y en mi adolescencia. Esto, creo yo, nos pasó y nos pasa a todos...
Recuerdo cuando venían las fiestas, y todo era alegría, los regalos en el arbolito, y luego los cohetes. Era toda una fiesta. Hacía calor y cuando la temperatura comenzaba a bajar, yo sabía que tenía que ir preparándome para ir al colegio. Cuando el frío arreciaba, se venían la vaciones de invierno, aunque para mi sólo eran días sin ir al colegio.
El miedo que me dio el último día de clases en la escuela 17, porque en pocos meses más, comenzaba el colegio secundario con doce materias! Cómo haría para estudiar tanto, si ya se me complicaba mucho el hecho de tener cuatro?
En invierno vino la primer prueba escrita, estaba en primer año, y Antonelli me decía: es fácil, lo único que tenés que hacer es leer la historia como si fuera un cuento, si lo hacés así, se te va a hacer más llevadero memorizar nombres y fechas... a mitad de la secundaria Aníbal se alejaba del colegio, y en el invierno en que él se iba, se hizo el primer baile para juntar fondos para irnos de viaje de egresados, lo hicimos en la casa de Verónica Melgar, y antes de finalizar la clases nos fuimos a Palermo a festejar el día de la primavera, lo recuerdo muy bien.
Así, de esta manera, ibamos contabilizando el tiempo transcurrido. Los acontecimientos que nos iban ocurriendo, nos marcaban los momentos que vivimos, y los que estábamos por vivenciar.
Claro, eran otros tiempos... no trabajámos, y la única vez que nececitábamos saber la hora exácta era al al salir de casa, para llegar bien a clases. No más que eso, porque al salir sonaba un timbre.
Vivíamos los días al compás de los acontecimientos, por jornadas y por las cosas que deberíamos hacer al otro día, o el fin de semana.
Nuuestra infancia, e inclusve nuestra adolescencia, la medíamos de este modo. La vivimos de este modo.
Hoy, con 48 años, además de tener un reloj de pulsera muy "modernoso" que me birnda la hora, los minutos y los segundos, inclusive en mi celular tengo un reloj digital... hoy mido el tiempo por los días, las horas y los minutos que pasaron.
Lo veo todo de otro manera. Antes me sobraba el tiempo que no medía, y lo cierto es que hoy, me doy cuenta de que me va a faltar tiempo, al que mido hasta los segundos.
Por todas estas cosas, me parece, que extraño lo de antes. Nada nuevo, pero quería decirlo.
FOTO: Cumleaños de Claudia Sáenz en 1977.

viernes, 12 de junio de 2009

Encontrarse con una parte de nuestra vida, con una parte de nostros mismos.



El sábado 30 de mayo pasado, todos los que fuimos alumnos de 5to. 2da. a mediados de los años 70, y recibidos en 1978, nos reunimos en un abrazo tan cálido como los momentos que vivimos juntos en aquellos tiempos...

Promediando el ansiado encuentro, intentamos encontrar alguna respuesta al asombro que nos dio volver a vernos después de 30 años de separación. Lo cierto es que nos vimos casi todos, algunos tuvieron que viajar muchos quilómetros para estar allí ése día, como Fernando Zaretti, que vino desde Bariloche y como Sandra Tou, que vive en Mar del Plata. Con algunos hacía veinte años que no nos veíamos, con otros treinta y con otros más de 30 años... Nos emocionó muchísimo reencontrarnos, y a la vez no volvíamos de nuestro asombro de ser tantos los que acudimos a la reunión.
Algunos de los presentes, como Pablo Crimi, Verónica Melgar, Sandra Tou, Sergio Sueiro, Claudia Sáenz y otros, expusieron las posibles razones que hicieron realidad "estar juntos nuevamente".

Se dijo que fue tan lindo y fuerte lo que pasó en aquellos cinco años que fueron desde 1973 a 1978, que era la razón que nos hizo juntarnos, otros justificaron el éxito feliz de la renión, a la edad por la cual estábamos atravesando en este momento, como queriendo significar que estábamos "de vuelta", con matrimonios y separaciones, hijos casados e inclusive nietos... trabajos encontrados y perdidos... y justo en este momento ya nos encontrábamos, en cierto modo, libres de las oblicaciones que te impone la vida... se trató de justificar con la libertad que tuvimos en la adolescencia, las cosas nuevas que vivíamos a pleno por ser "chicos que íbamos creciendo, y aprendiendo", con lo alegre del grupo de nuestro curso, con los tiempos de los años 70, algo más tranquilos... ahora teníamos y podíamos tener tiempo para recordar, reunirnos para contarnos miles de cosas. Antes la vida nos impedía hacerlo, ahora, la misma vida nos daba algo de tiempo para regresar en anécdotas a aquellos años de la secundaria...


Me parece que hay mucho de cada una de esas expresiones, y que todo, absolutamente todo, nos hizo sentir algo muy fuerte y maravilloso a la vez.
El grupo de chicas y chicos tan buenos, tan risueños, los años 70, el colegio, el patio del colegio, el campo en donde hacíamos gimnasia, los profesores que tuvimos desde 1er año hasta 5to. las veredas y las calles que caminamos para ir al colegio, los bailes para juntar dinero e irnos de viaje de egresados, los momentos que pasamos en la casa de Mercedes, todo eso y más, fueron y son parte de nostros.
Por eso, durante algunos años, y algunas veces, tal vez te sentíste "incompleto". Tal vez, en algún momento sentiste que te faltaba algo... porque uno, no es tan solo un nombre y un apellido, o un cúmulo de años encima a los que llamamos ingratamente "experiencia", somos mucho más que éso.
El colegio era nuestro, pero nosotros nos sentíamos parte de él, y lo mismo ocurriá con el grupo de gente, que si bien éramos compañeros y amigos, nos sentíamos parte de cada uno de esas almas. Y los lugares comunes de aquel entonces, las calles y las veredas, las paradas de colectivo y las vías del tren, los barrios en donde vivíamos, o en donde vivían nuestros compañeros y amigos, la niebla del invierno, y las sombras que daban los árboles de la canchita fútbol, todo formaba parte de nosotros.
Y creo que justamente esto es lo que produjo el encuentro entre todos, que fue en realidad un intento por encontrarnos a nosotros mismos, fue el trabajo por encontrar la parte de nosotros que sentíamos que nos faltaba, los momentos que pasamos quisimos volverlos a vivir.
Revivir aquellos momentos, intentar revivir aquellos felices momentos, fue en parte, un intento por recuperar las partes que nos hacen verdaderamente nosotros mismos.
Ahora, que ya somos grandes, diría que algo otoñales, sabemos un poco más sobre nosotros, conocemos un poquito más de qué se trata la vida, y hallamos un sábado lluvioso y frío de mayo, las risas, los abrazos y algunos lugares a los que pertenecíamos.
El 30 de mayo, recuperé algunos pedacitos de mi mismo que había dejado en la secundaria, cuando era adolescente.
Ahora siento que estoy algo más completo.
Recuperé mi propia historia, mis lugares a los cuales yo sentí que pertenecía, a mis compañeros... los recuperé también.
FOTO: Sergio Sueiro, en el frente del aula de 5to. 2da. con la cordobesa, intentando explicarle algo que nunca nadie le entendió: matemática. De espaldas, varias chicas.