
Mercedes Bott, fue nuestra compañera desde 3er. año, estamos hablando de 1975... y desde el principio se mostró generosa con todos nosotros. Casi sin conocernos, nos invitó a todos a pasar por su casa, para estudiar y mientras tanto, tomar unos mates...
Ni bien pusimos un pie en su casa, nos encontramos en todo momento con música, con la enorme bondad de sus padres, y de sus hermanos. Fuimos bien recibidos, y muy pero muy bien atendidos, en todo sentido. Jamás nos faltó algo para beber o algo para comer.
Fuimos también invitados privilegiados, porque participamos de cumpleaños y fiestas familiares, asados de navidad y de fin de año... el plato o la copa para cualquiera de nosotros, siempre estaba disponible.
Allí, en su casa, se fue forjando este noble y cálido sentimiento que nos lleva una y otra vez a recordar con felicidad lo hermoso que fueron aquellos días de la secundaria.
Una excelente ompañera, una gran amiga y hermana de sangre... y por si fuera poco, la que hizo que nuestro sueño se concretara en el mismo lugar que dio origen a nuestra gran amistad.
Ni bien me comunico con ella, me propone hacer la reunión en su casa: no me dio alternativas, tenía que ser en su casa de la calle Villa de Luján, lo deseaba con el alma, y la verdad es que nadie lo puso en duda ni siquiera por medio segundo!
Y lo hizo nuevamante, nos volvió a reunir como en aquellos años, volvimos a verla "guitar la tocarra" (al decir de Pablo) y volvimos a cantar canciones de Suí Generis, a reirnos y volvimos, por unos intantes, a sentir que estábamos en aquella época... y creo que sí lo estábamos... llegamos con nuestros más bellos recuerdos, desde lo más profundo de nuestra alma, y con la tibieza propia del lugar que le da origen a tan noble sentimiento.
Gracias a Mercedes, se hizo realidad nuestro sueño, que era estar juntos de nuevo.
