En marzo, comenzaban las clases, y todos volvíamos a reencontrarnos otra vez, en el Colegio... porque en realidad, la mayoría nos seguíamos viendo durante las vacaciones: visitabamos a nuestros compañeros y amigos a sus casas, salíamos a bailar juntos, o hacíamos alguna reunión informal en cualquier lado, con tal de estar juntos y pasarlo bien.Al llegar el comienzo de clases, todos los que pasamos el verano juntos nos preguntábamos qué sería de la vida de tal o cual, que eran generalmente los que no se daban mucho, pero en general, todos sabíamos de todos, y durante todas las vacaciones.
Desde ya, que los años 70 eran distintos. Las clases comenzaban efectivamente, los paros no existían, y nosotros, como buenos alumnos, no faltábamos nunca... porque no lo nececitábamos, eramos plenos de felicidad yendo al cole, viendo a nuestros compañeros, y aunque parezca mentira, estudiando lo mínimo e indispensable que nos pedía el colegio, que a la luz de hoy, era muchísimo.
La Rectora y la Vice, inauguraban el nuevo ciclo, y nosotros felices e alegría por reencontrarnos una vez más. Así un año más en el aula, entre risas y chistes, libros y salidas. Nuestra adolescencia transcurrió dulcemente y bajo el sol que todo lo iluminaba.
