
Muchos, pero muchos meses para conseguir un dato. Finalmente, con una guía digital "al tipear Melgar" aparecieron sólo cuatro teléfonos en la localidad de González Catán, el único dato que tenía.
El primer llamado, la casa de una alumna de Verónica, de manera que la conocía pero, no tenía su teléfono.
Segundo llamado, la casa de una prima lejana, que me dio el teléfono de un colegio en donde ella trabajaba. Obviamente, llamé al colegio, y me atendió una preceptora (que me dio menos bola que un mono a una banana de piedra) pero luego recibí un llamado, y era Verónica Melgar, la Profesora de Química de González Catán. Cuando la escuché, oí la misma voz cálida que hace años atrás, y realmente comenzaba a tomar forma un sueño largamente anhelado por mi.
Con la sopresa enorme, que Verónica pudo conectarme con Claudia Sáenz, a quién también no veía en almenos quince o veinte años...
Un disparo, dos maravillosos hallazgos, para una reunión mucho más grande de lo que nos imaginábamos todos.
FOTO: Verónica Melgar, 30 de mayo de 2009

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